La radioactividad que sentí a esta distancia de Laurie Anderson y Lou Reed todavía me tiene el adn revuelto. El Espacio Riesco fue testigo del recital más apocalíptico de los últimos años. Una Laurie Anderson de testigo de todos los cambios desde el 9-11 en la rutilante New York. Atrás el tío Lou, su pareja, aportaba haciendo delirar su guitarra eléctrica.
Recital espeso, brillante pero agotador, dejó más que claro porque Laurie Anderson es una de las artistas conceptuales más importantes de los últimos 20 años. Poesía negra no carente de un humor idem, te deja claro que no todos los habitantes del imperio levantan banderitas cuando pasan Bush y sus socios. Cuando tu sensibilidad tiene caracter de leyenda tu obra es el resultado lógico: Laurie no iba a venir con optimismo a nuestra tierra.
Laurie volvió sólo a darnos paz con un solo de violín que fue quizás lo único dulce de la noche. Claro, se despidió pero sus imágenes de pájaros dando vuelta en círculos en un tiempo donde no existía la tierra; esos gigantes modelos de ropa interior que habitan las cuadras de la ciudad y esos senadores norteamericanos que son el prólogo a aquello que Laurie anunció como "bienvenidos a la noche americana", seguirán rebotando por varios días en nuestra memoria.
Memorable. Pero nadie dijo que iba a ser fácil.
















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... disiento, para mi laurie es una suerte de chica on crack con pretensiones de intelectualidad. Con todo el respeto que puede merecer un artista, a ella no le compro nada el cuento... me ofrecieron cubrir el evento para una publicación independiente, pero la pura idea me hizo desistir antes de cualquier consideracion
en todo caso que bien que otro pueden disfrutarlo,
esa es la gracia
c.