
(te dedico esta fotito)
Claro, vivimos en un estado donde nos obligan a ser pusilánimes. Entregados. Porque queremos poder, porque buscamos reconocimiento, porque esperamos ganar platita, porque soñamos con ser Puff Daddy arriba de un Hummer, un actor en alfombra roja y todos esos sueños pencas hijos de los yuppies.
No. No funciona. Nunca funcionó. Puras fantasías animadas de ayer y de hoy.
Por otro lado, algo no cuadra bien. Andamos con la cara larga, creemos que el mundo es hostil, ingrato; generamos envidias internas, rencores baratos, infelicidad permanente, odiosidad. Nos volvemos PENCAS.
DIÁLOGO INTERNO CLÁSICO: "YO DEBIERA SER ESE QUE ES EL APLAUDIDO. NO ESE AL QUE APLAUDEN. PORQUE ES FEO. PORQUE ES INFERIOR. PORQUE MI MAMI DIJO QUE YO SOY EL MÁS BELLO, EL MEJOR SER SOBRE LA TIERRA Y ME MEREZCO LO MEJOR".
Pfff.
Y todo porque tenemos poca vida. Porque no hay épica, ni ganas de romperla. Entonces nos arrugamos o bien, nos vendemos y entonces encontramos un sentido aparente: eso que llaman "ser alguien". Y partimos a comprar cositas al mundo. Cosa muy agradable por cierto, mientras dura el acto de compra. Luego, cuando pasan los días y no ocupas nada de lo que compraste, te quiero ver. Esas cosas inertes te hablan al oído, te tratan de idiota, de quedado, de inútil.
Y, súbitamente, nos volvemos fascistas. Pequeños fascistas de llavero. Monos fascistas pop como de tienda cool. Fascismo sin gas. Caquita.
Entonces, sin darte cuenta, despotricas una mañana, dos mañanas, dos mañanas y por la tarde, dos tardes, hasta tarde, varios días. Y eres un pomelo. Una cosa amarga. Un clavo oxidado en una lengua seca.
Y claro. Trabajas para grandes corporaciones pero el resto es una suma de vendidos. Menos tú. JA! Ya.
Perdón.
Ay. Ayayai.
Pero no todo está perdido. Aún se puede ser un punker.
¿De qué mierda se trata eso? Un poco de historia no hace mal: "El punk surgió como una burla a la rigidez de los convencionalismos que ocultaban formas de opresión social y cultural" dice por ahí wikipedia. Pero lo mejor está oculto y no en primer plano. Ser punk era una manera romántica, sensible, de estar en contra y gritar como cuando eres guagua, niño, enojado y embolado. Cuando las cosas no van como tú quieres que vayan. Enojo en grado natural.
Pero eso no es ser punker.
Un punker no se vende, pero sí se puede arrendar mientras arma su arsenal.
Un punker sabe que la vida está en otra parte, siempre.
Un punker 2.010 se mira al espejo y se ve. No está ni ahí con ser un vampiro, inmaterial, no quiere desaparecer. No tiene que hacerse un mohicano ni borrarse del mapa como sus tíos punks (unos señores un poco más histéricos). Un punker se guarda las balas y no las dispara. Un punker 2.010 apunta bien, se toma su tiempo, fija el punto rojo de la mira laser con calma. Algo hay que aprender de las generaciones pasadas. Mucha bala y poco blanco. Llega el tiempo de hacer blanco. ¿Para qué fallar si se puede acertar? La idea es no apuntar con ansiedad. La ansiedad te puede engordar o hacer fallar rápidamente.
Está lleno de pendejos con mala puntería que disparan a ninguna parte y que se sienten hombres sólo disparando. Eso es ser huevones con mala puntería no más. Sorry. Eso diría Clint Eastwood. O Sergio Leone.
Un punker lee harto y sabe qué leer. Pero tampoco se compra mucho libro punk, porque es punker, y entiende que debe leer a su enemigo. Ese que está en los diarios, en las revistas de poca monta. No anda leyendo a Bukowski mientras se toma un pisco de 30º. No po. Para qué. Si la caña sólo le sirve al enemigo. Si ya vimos morir toneladas de higados provenientes de buenas personas. Ahora se trata de hacer un ejercito. La Resistencia. O la patota, si quiere ser lou perfil.
El punker es ilustrado, no bobo. Jamás ñoño. Aunque torpe, obvio. Sin error no hay descubrimiento. O algo así.
El punker compite. Pero no hace trampas. Muerde si lo muerden. Caga si lo cagan. Moral Animal Planet. Ve capítulo "Playas con lobos marinos".
Un punker no anda con huevadas "como que sí como que no". Un punker se hace cargo. Un punker levanta el dedo en la clase. Un punker se va a la plaza a pensar cuando los otros están en la oficina marcando el paso haciendo como que trabajan.
Un punker sabe que tiene poco tiempo y ama el poco tiempo que tiene. Porque es tan endiabladamente conciente, tan condenadamente conciente que sólo se aterra pensando en eso que no hará pese a las ganas de hacerlo.
Sí. Un punker escucha a sus ganas. No necesita pastores porque no es una oveja. Tampoco un lobo. Es, simple y decididamente, un punker.
Tanto que ganar en un mundo donde todos pierden. Como ovejas.
Tu papi ya no está. Sé tu propio papi, papi boy.
No pida permiso. Pida disculpas. Equivóquese. Ranéese. Pasteléese. ¡Pero haga algo carajo!
Un punker escribe canciones de amor. Porque sí. Es tan punker que reconoce que el resintimiento y el odio es loser, no punker. Además, antiestético. Fofo. Unpunker.
Un punker hará cosas aunque la mayoría de almas en pena le digan que no le resultarán. Aunque sus tíos le canten al oído "no future". Hará cosas. Una cosa tras otra. Cosas buenas y malas, podridas y más o menos, juleras y/o luminosas, pero las hará. Porque no hay nada más punker que ser humano. Y ser humano es hacer cosas porque sí, porque los humanos hacemos cosas, buenas y malas, podridas y más o menos, juleras y/o luminosas. Porque los que hacen cosas perfectas son de metal o de plástico, es decir, sin sangre. Porque la sangre lleva el error consigo. Pero a su vez la vida, por si no lo sabía. Y la vida no es una ecuación matemática, sr. ingeniero. Quiero decir que es lo que somos, aunque hayan algunos neuróticos que busquen el equilibrio permanente, el no salirse de las reglas, de los marcos teóricos, de la línea trazada por otros pero nada de punkers.
Siga su camino. El propio. Construya su iglesia. Su casa de putas. Su pandilla. Su agencia de publicidad. Su tollo digital. Su panadería con su propia marraqueta. Emprenda y ya tiene carnet de punker.
"Que tu recuerdo olvide su recuerdo, y que tu olvido recuerde su olvido. Cuida de no morir antes de tu muerte". Algo así decía Huidobro.
Hágase cargo, quería decir. Por si no entiende la poesía. Un género punker aunque parezca "lindo".
Un punker juega y se la juega. Sí, se nos puede ir la vida jugando, obvio. Pero mucho mejor que vivir la muerte en vida.
Porque esa huevada, esa monstruosidad de estar muerto vivo se llama zombie (Vampiro sería la realeza, el hit televisivo, pero eso le toca a pocos aunque algunas sanguijuelas se consideren de esa clase, son tan cara de rajas!). A estas alturas ya está claro que ser zombie esuna horripilancia para nada original y educada. Y ahí te quiero ver. Todo cagado. Pudiendo ser punker.
Elija ser penca. O ser punker.
La verdad, haga lo que quiera. Qué me meto yo. Pero no se meta conmigo. En especial cuando tengo sueño.
Esto de tener blog. Y hablar lo que quiera. Cuando quiera. Igual es punker. Un poco. Aunque ni tanto.
Eso por ahora.
Eso.

















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si arma su iglesia, no toquetee a nadie, por favor. qué onda esa atrocidad. mejor arme su casa de remolienda. y ahí haga lo que quiera.
eso.